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La misión continúa en nosotros

Lección 13 · 3.º trimestre 2026 · 13/09/2026 · 37 min de lectura

Por Equipe Marcas Editora

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Texto áureo

“Y á todas las gentes conviene que el evangelio sea predicado antes.” (Marcos 13:10, RVR1909) · Leer en la Biblia

La lección que cierra el trimestre reúne tres textos que, por sí solos, nadie entiende bien: la orden (Mateo 28:18-20), el medio (Hechos 1:8) y el resultado (Efesios 2:13-18). Y comienza en un lugar que casi nunca se lee en clase — el versículo anterior a la Gran Comisión, donde Mateo escribe que el grupo adoró y que algunos dudaron. Es a esa gente a quien el Resucitado entrega la evangelización del mundo. Suma lo que dicen los tres textos: la autoridad es de Cristo, el poder es del Espíritu, la voz es de Cristo hablando por la boca de la Iglesia, y hasta las palabras del predicador son creación de Dios. Lo que quedó para nosotros fue ir al monte señalado. La única contribución humana en la mayor misión de la historia fue la disponibilidad — y es por eso que nadie está exento de ella.

Lección 13 • La misión continúa en nosotros — Estudio exhaustivo de investigación de la lección.

Estudio completo de Mateo 28:16-20, Hechos 1:8 y Efesios 2:13-18 — exégesis del texto, el versículo que antecede a la Gran Comisión, la diferencia entre autoridad y poder, Efesios 2:17 leído con Isaías 57:19, la historia de cuando la iglesia casi decidió que la misión no continuaba, y el cierre del arco del trimestre.

Iglesia Marcas do Evangelho — Cariacica/ES, Brasil • Pastor Jairo Carvalho y Pastora Jaciana Carvalho • 3.º trimestre de 2026 (Lições Bíblicas Adultos, la revista trimestral de la CPAD).

✶ Texto Áureo — Marcos 13:10

"Y á todas las gentes conviene que el evangelio sea predicado antes." (Marcos 13:10)

Verdad Práctica (CPAD, la editorial de las Asambleas de Dios en Brasil): es necesario que la Iglesia predique el Evangelio a todas las naciones, pues esa misión debe avanzar hasta los confines de la tierra.

  • Texto del estudio — Mateo 28:16-20; Hechos 1:8; Efesios 2:13-18
  • Lectura en clase — Mateo 28:18-20; Hechos 1:8; Efesios 2:13-18
  • Lectura diaria — Lun Marcos 13:10 • Mar Hechos 1:8 • Mié Hechos 28:30, 31 • Jue Romanos 10:14, 15 • Vie 2 Timoteo 2:9 • Sáb Mateo 28:18-20
  • Himnos (Harpa Cristã, el himnario de las Asambleas de Dios en Brasil) — 115, 127 y 227
  • Versión bíblica — Textos bíblicos: Reina-Valera 1909, revisados letra por letra. Transliteraciones según el estándar académico habitual.

Objetivos y cómo usar este estudio

Objetivos de la lección (CPAD): (I) explicar el mandato universal de Cristo a la luz de la Gran Comisión; (II) demostrar el papel del Espíritu en la expansión misionera de la Iglesia; (III) conducir al alumno a asumir un compromiso personal con las misiones. Objetivos añadidos aquí: (IV) leer la Gran Comisión a partir del versículo que la antecede, donde el grupo comisionado todavía dudaba; (V) distinguir entre autoridad y poder, y mostrar que ninguno de los dos pertenece a la Iglesia; (VI) explicar, a partir de Efesios 2:17 e Isaías 57:19, cómo Cristo evangelizó a los que estaban lejos por la boca de la Iglesia; (VII) contar la historia de la recepción del texto, cuando la iglesia casi decidió que la misión no continuaba; y (VIII) cerrar el arco entero del trimestre.

Estructura: la Parte I trae el panorama — por qué la lección reúne tres textos y de dónde viene el nombre "Gran Comisión"; la Parte II expone Mateo 28:16-20 bloque por bloque; la Parte III trata de Hechos 1:8; la Parte IV, de Efesios 2:13-18; la Parte V vincula misión y escatología; la Parte VI cuenta la historia de los dos siglos y medio en que la orden fue leída como caducada; la Parte VII enumera los errores comunes de interpretación; y las partes finales traen a Cristo en la lección, el arco del trimestre, la aplicación y la oración.

Convención adoptada: donde un punto es debatido entre los estudiosos, eso se dice con todas las letras. Aquí no se presenta una hipótesis como si fuera certeza, y no se presenta la tradición de la iglesia como si fuera texto bíblico.

Parte I — Panorama: tres textos, un mandato

1) Por qué la lección reúne Mateo 28, Hechos 1:8 y Efesios 2

La revista cierra el trimestre con tres pasajes que, juntos, forman la arquitectura completa de la misión — y cada uno por sí solo queda a medias.

Mateo 28:16-20 es la orden: da el fundamento (la autoridad de Cristo), el contenido (hacer discípulos, bautizar, enseñar) y la garantía (la presencia). Hechos 1:8 es el medio: el poder del Espíritu y el mapa de la expansión. Efesios 2:13-18 es el resultado: la comunidad nueva en que judíos y gentiles, antes separados por una pared, tienen acceso al mismo Padre.

Orden, medio y resultado. Es así como el trimestre "La Iglesia de los Gentiles" se cierra: la iglesia que acompañamos naciendo en Antioquía, Filipos, Atenas, Corinto, Éfeso y Roma es el producto exacto de esos tres pasajes. Y nosotros somos el capítulo siguiente.

2) "Gran Comisión": de dónde viene el nombre

La expresión no está en la Biblia. El título "Gran Comisión" para Mateo 28:18-20 se afirmó en el lenguaje evangélico en el siglo XIX, en el auge del movimiento misionero moderno; hay quien señala usos anteriores, pero fue en ese período cuando el nombre se consolidó.

Esto vale saberlo por dos razones. Primera: el nombre es útil, pero el texto es mayor que el nombre. "Comisión" suena a tarea, y el pasaje contiene también adoración, duda, autoridad y presencia. Segunda: la propia historia del nombre revela algo que la Parte VI desarrolla — hubo un largo tiempo en que buena parte de la iglesia protestante no trataba aquel texto como una orden viva. El nombre nació cuando la iglesia volvió a leerlo así.

3) El monte en Galilea: dónde fue dada la orden

"Mas los once discípulos se fueron á Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado." (Mateo 28:16)

Dos datos de contexto que el maestro no debe saltarse.

El primero es Galilea. Provincia del norte, lejos de Jerusalén, mirada con reserva por la élite religiosa de la capital — y que Mateo, al abrir el ministerio de Jesús, presentó citando a Isaías acerca del pueblo asentado en tinieblas que vio una gran luz (Mateo 4:16). El ministerio comienza allí y termina allí. Eso tiene peso: la orden de alcanzar a todas las naciones fue dada en el margen, no en el centro. El Evangelio nunca salió de un palacio.

El segundo es el monte. En Mateo, el monte es lugar de revelación: fue en un monte donde Jesús enseñó las bienaventuranzas (Mateo 5:1), en un monte donde se transfiguró (Mateo 17:1) y en un monte donde el diablo le ofreció todos los reinos (Mateo 4:8). Guarda este último, porque vuelve en la Parte II.

Una nota de honestidad: la tradición cristiana asoció la escena a diferentes montes de Galilea, pero el texto no identifica el lugar y ninguna fuente antigua lo fija con seguridad. Lo que Mateo destaca es otra cosa — fue el monte que Jesús les había designado, un encuentro acordado. Los ángeles ya habían avisado en el sepulcro que Él iría delante de ellos a Galilea y que allí lo verían (Mateo 28:7). La Gran Comisión no fue una improvisación. Fue una cita programada por el Resucitado.

Parte II — Mateo 28:16-20, bloque por bloque

Bloque 1 (vv. 16, 17) — Los once, la adoración y la duda

"Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban." (Mateo 28:17)

Estos dos versículos quedan fuera de la lectura en clase y son, tal vez, los más sorprendentes del pasaje. Tres observaciones.

Primera: los once. Mateo no escribe los discípulos. Él cuenta. Y, al contar, obliga al lector a recordar la silla vacía. La misión universal comenzó con un grupo incompleto y con una traición reciente en la memoria de todo el mundo.

Segunda: adoración y duda en la misma frase. En el mismo grupo, en el mismo instante — y Mateo no nombra a quien dudó. La Escritura registra la flaqueza sin humillar al débil. Guarda eso, porque nuestra tendencia es lo contrario: etiquetamos, cuchicheamos y exponemos.

Tercera, y decisiva: es a ese grupo al que el Cristo resucitado entrega la evangelización del mundo. Él no esperó a que la duda se acabara para comisionar.

La palabra que Mateo escogió ayuda a entenderlo. El verbo griego distazō viene de dis, "dos veces", "en dos": no es la incredulidad de quien se niega a creer, es el estado de quien está dividido, tironeado hacia dos lados. Y aparece solo dos veces en todo el Nuevo Testamento — aquí y cuando Pedro se hunde en el mar y Jesús le reprocha su poca fe y le pregunta por qué dudó (Mateo 14:31). La conexión entre las dos escenas es iluminadora. Cuando el discípulo dudó en el mar, Jesús extendió la mano. Cuando los discípulos dudaron en el monte, Jesús se acercó y habló con ellos (Mateo 28:18). En las dos ocasiones, la reacción de Cristo ante la vacilación humana fue acercarse.

Una nota de honestidad académica: hay discusión entre los estudiosos sobre si la construcción griega significa "algunos dudaron" (una parte del grupo) o "ellos dudaron" (todos). La mayoría de las traducciones entiende "algunos" — y el maestro hace bien en enseñar así, registrando que el punto pastoral no cambia en ninguno de los dos casos.

🕊 Cuidado pastoral — lo que el texto enseña y lo que no autoriza

El texto derriba de una vez la excusa "cuando tenga más certeza, sirvo": Cristo comisionó en medio de la duda, y la certeza vino después, en el camino, cuando el Espíritu descendió. Pero el texto no elogia la duda ni la transforma en virtud. Se registra como flaqueza, no como madurez. Lo que se enseña es que Cristo no la usa como criterio de exclusión — Él llama a gente vacilante y después la fortalece. Quien hace de la duda una bandera se detuvo en el versículo 17 y nunca llegó al 18.

Bloque 2 (v. 18) — Toda potestad me es dada

"Y llegando Jesús, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra." (Mateo 28:18)

La palabra traducida por potestad o poder aquí es exousia: autoridad — el derecho legítimo de actuar y de mandar, la jurisdicción. Es el vocabulario del juez y del gobernante, no el de la fuerza bruta. Se distingue de dynamis, la palabra de Hechos 1:8, que es poder en el sentido de capacidad. Un agente de tránsito tiene autoridad para detener un camión con la mano levantada, sin ninguna fuerza para pararlo; un hombre fuerte tiene fuerza para empujarlo y ninguna autoridad para mandarle parar. Cristo tiene las dos.

Y fíjate en el verbo: le es dada. No dice simplemente que la tiene por sí mismo. La forma griega es el llamado pasivo divino — el agente implícito es Dios. La autoridad del Hijo encarnado, después de la cruz y de la resurrección, se presenta como recibida del Padre. Si ni siquiera Él reivindica autoridad propia en aquel monte, la Iglesia mucho menos.

¿De dónde viene esa autoridad? De una visión escrita siglos antes. Daniel vio a alguien como un hijo de hombre que llegaba hasta el Anciano de días, y le fueron dados el dominio, la gloria y el reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran (Daniel 7:14). Los estudiosos observan que la versión griega de Daniel 7:14 usa los mismos términos que reaparecen en Mateo 28:18, 19 — autoridad y todas las naciones. Jesús, en el monte, está diciendo que la visión se cumplió en Él, y que los discípulos son el modo en que todos los pueblos pasarán a servirle. Eso cambia la naturaleza de la Comisión: no es invitación ni sugerencia. Es orden de quien tiene el derecho de dar órdenes.

📜 Los dos montes y las dos ofertas

Aquel no fue el primer monte en que alguien le ofreció a Jesús el mundo entero. En el capítulo 4, el diablo lo llevó a un monte muy alto, le mostró todos los reinos del mundo y su gloria, y le propuso entregarle todo eso si, postrado, lo adoraba (Mateo 4:8, 9). En el capítulo 28, en un monte de Galilea, el Padre entrega al Hijo toda potestad en el cielo y en la tierra, y los discípulos lo adoran sin que Él pida nada. Satanás ofreció todos los reinos sin cruz, por atajo, a cambio de adoración; el Padre concedió toda la autoridad después de la cruz, por el camino entero. Y la adoración que el diablo exigió y Jesús rechazó es la misma que los discípulos ofrecen espontáneamente al Resucitado. Varios comentaristas de Mateo señalan esa correspondencia entre el primer y el último monte. Enseña algo que sirve para toda la vida: toda oferta de poder que se salta la cruz pertenece al primer monte.

Bloque 3 (vv. 19, 20) — El mandato, el bautismo, la enseñanza y la presencia

"Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." (Mateo 28:19-20)

Un imperativo, tres participios. La gramática resuelve una discusión antigua. Hay en la frase un único verbo en imperativo — "haced discípulos" — y tres verbos auxiliares que lo rodean: "yendo", "bautizando" y "enseñando". El centro de la orden es formar seguidores de Cristo; el "ir" describe la circunstancia (al ir, habiendo ido), y bautizar y enseñar describen los medios por los cuales acontece el discipulado.

Elemento Forma Función en la frase
"id / yendo" participio circunstancia: al ir / habiendo ido
"haced discípulos" imperativo el mandamiento central
"bautizando" participio medio: cómo se hacen discípulos
"enseñando" participio medio: cómo se hacen discípulos

Esto no disminuye las misiones transculturales — corrige la idea de que quien no viaja no cumple la Comisión. Y corrige también lo opuesto, que es la excusa más común en la iglesia: "yo evangelizo con mi ejemplo". Hacer discípulos incluye enseñar, y enseñar exige palabra.

Todas las naciones. La palabra griega ethnē designa pueblo, etnia, grupo humano — no Estado moderno. La revista acierta al hablar de "todas las etnias": el objetivo son los pueblos en su diversidad cultural. Y la expresión viene de lejos: la promesa a Abraham decía que en él serían benditas todas las familias de la tierra (Génesis 12:3). La Comisión es el cumplimiento de aquella promesa.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. La expresión griega es, al pie de la letra, "hacia dentro del nombre". En el comercio de la época, esa fórmula se usaba para la transferencia de posesión — acreditar algo a la cuenta de alguien. Bautizar "hacia dentro del nombre" del Dios triuno es declarar de quién pasó a ser aquella vida. Un nombre, tres Personas: no es un detalle litúrgico, es la firma del Dueño de la misión.

La presencia todos los días. La promesa de estar con ellos todos los días no viene después de la tarea, como premio. Viene junto con ella, como condición de posibilidad. Y enmarca el Evangelio entero:

Texto La promesa El momento
Mateo 1:23 llamarán su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros La cuna — la encarnación
Mateo 18:20 donde están dos o tres congregados en su nombre, allí está Él en medio de ellos La iglesia reunida
Mateo 28:20 Él está con los suyos todos los días, hasta el fin del mundo La iglesia enviada

Tres veces el mismo "con nosotros": en la cuna, en la iglesia reunida y en la iglesia enviada. Y entre el primer extremo y el último hay una cruz. Ese "con nosotros" no es un sentimiento — fue comprado.

Nota para el maestro: las traducciones bíblicas difieren en los versículos 19 y 20 entre verter el verbo griego por enseñar a todas las naciones o por hacer discípulos a todas las naciones, así como en la expresión final sobre el fin del mundo o la consumación de los siglos, sin que haya divergencia doctrinal, pues el verbo griego significa literalmente hacer discípulos, lo que incluye enseñar.

🔬 Crítica textual — la fórmula trinitaria es segura

Circula en videos y sitios web la afirmación de que la fórmula del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo habría sido añadida al texto después, porque Eusebio de Cesarea, en el siglo IV, cita el versículo varias veces de forma abreviada ("en mi nombre"). El dato es real; la conclusión es falsa. Todos los manuscritos griegos de Mateo, sin excepción, y todas las versiones antiguas traen la fórmula trinitaria — ningún manuscrito conocido trae la forma corta. Además, la Didaché, manual de instrucción cristiana fechado hacia fines del siglo I, ya manda bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, lo que muestra la fórmula en uso antes de cualquier manuscrito sobreviviente de Mateo. Eusebio escribía de memoria y resumía, como hace todo autor. El resumen de un autor no es una variante de manuscrito.

La Gran Comisión: hacer discípulos de todos los pueblos, bajo la autoridad y la presencia de Cristo.
La Gran Comisión: hacer discípulos de todos los pueblos, bajo la autoridad y la presencia de Cristo.

Parte III — Hechos 1:8: el poder, los testigos y el mapa

"Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra." (Hechos 1:8)

El versículo tiene tres partes: una promesa (recibir el poder), una consecuencia (ser sus testigos) y un mapa (Jerusalén, Judea y Samaria, y hasta lo último de la tierra).

1) El poder: dynamis, y por qué eso libera al creyente

La palabra aquí es dynamis — capacidad, fuerza operante; es la palabra de los milagros, y de ella vienen "dínamo" y "dinámica". Es deliberadamente diferente de la exousia de Mateo 28:18. Allá, el derecho; aquí, la capacidad. Y la Iglesia recibe los dos de afuera.

Detente un instante en esa frase, porque resuelve la vida de mucha gente en la clase. Si la autoridad no es del creyente, no necesita sentirse digno para hablar de Cristo. Si el poder no es suyo, no necesita sentirse capaz. Las dos excusas que más callan la boca del creyente — "no soy digno" y "no soy capaz" — fueron respondidas antes de que se diera la orden. Y nota a quiénes se les hizo la promesa: a hombres que días antes habían huido, y a un grupo en el que algunos dudaban. La investidura de poder no es trofeo de espiritualidad ni premio para los mejores. Es herramienta de trabajo.

Aquí está uno de los textos fundacionales de nuestra doctrina del bautismo en el Espíritu Santo. Creemos que se trata de una experiencia distinta y posterior a la conversión, con la evidencia inicial de hablar en otras lenguas (Hechos 2:4; 10:46; 19:6), y cuyo propósito está declarado en el propio versículo: capacitación para testificar. La revista acierta al decir que ese poder "no es humano, ni resultado de preparación intelectual solamente, sino una habilitación divina". Añade en la clase lo que el texto no dice: la investidura no crea una casta de creyentes superiores ni sustituye el estudio, el carácter y la obediencia. Existe para la misión. Quien recibió poder y no abrió la boca todavía no ha entendido para qué lo recibió.

Y vale recordar la orden de Jesús antes de la promesa, cuando mandó que permanecieran en la ciudad de Jerusalén hasta que fueran investidos de poder desde lo alto (Lucas 24:49). La prisa de la Iglesia siempre fue mayor que la de Dios. Él mandó esperar.

2) Los testigos

La palabra es martyres, "testigos", en el sentido común y jurídico: quien vio y puede dar fe. En la iglesia antigua cambió de sentido, porque tanta gente que dio testimonio pagó con la vida — y se volvió "mártir".

Fíjate en la construcción: me seréis testigos. Testigos de Él, de una Persona, no de una doctrina, de una denominación o de una experiencia. El testigo no necesita ser elocuente ni tener diploma; necesita haber visto. Por eso la conversación más sencilla de tu semana puede ser más evangelística que un sermón bien construido: nadie discute lo que pasó contigo.

3) El mapa: el índice del libro escrito en la boca de Jesús

Etapa Capítulos Qué empujó a la iglesia
Jerusalén Hechos 1–7 Pentecostés, la predicación apostólica, la persecución inicial
Judea y Samaria Hechos 8–12 La persecución después de Esteban (8:1); Felipe en Samaria; la visión de Pedro (10)
Confines de la tierra Hechos 13–28 El envío desde Antioquía por el Espíritu (13:2); los viajes de Pablo; Roma

Lucas escribió el índice del libro en la boca de Jesús, antes de que el libro comenzara. Pero fíjate en la columna de la derecha, porque es desconcertante: la iglesia casi nunca fue por iniciativa propia. Fue empujada — por la persecución, por una visión, por el Espíritu. Eso no es elogio ni acusación; es diagnóstico. Una iglesia cómoda tiende a quedarse, y Dios tiende a moverla. Mejor ir caminando.

Y la secuencia no es solo geográfica, es teológica: Jerusalén era el centro; Samaria, el pueblo despreciado; los confines, los gentiles. La misión avanza del centro hacia el margen — y cada etapa le costó a la iglesia un prejuicio.

Los confines de la tierra, por cierto, no son una expresión suelta. Viene de Isaías, hablando del Siervo del SEÑOR puesto por luz de las naciones, para ser su salvación hasta lo postrero de la tierra (Isaías 49:6). Es justamente ese versículo el que Pablo cita en Antioquía de Pisidia para explicar el giro hacia los gentiles, al recordar que el Señor lo puso por luz de los gentiles, a fin de que sea para salvación hasta lo último de la tierra (Hechos 13:47). La misión del Siervo se volvió la misión de la Iglesia.

Hechos 1:8: testimonio en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra, por la capacitación del Espíritu Santo.
Hechos 1:8: testimonio en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra, por la capacitación del Espíritu Santo.

4) Comenzando en Jerusalén

La revista trae un auxilio que toda iglesia misionera necesita oír: la mejor prueba de nuestra vocación es el celo espiritual por el prójimo aquí, donde vivimos; quien no es bendición para las personas cuya lengua y costumbres conoce difícilmente será transformado por un viaje. El amor que transforma el mundo comienza en casa, aunque no termine allí.

La orden de Hechos 1:8 comienza en Jerusalén por una razón: la misión es concéntrica, no selectiva. No se salta la ciudad para llegar a los confines. Quien no habla con el vecino no va a hablar con el extranjero; solo va a cambiar de público.

Y el mismo auxilio trae una alerta que una Escuela Dominical necesita oír con los ojos abiertos: existe el peligro de ocuparnos tanto con los misterios de la fe — la Trinidad, la encarnación, la expiación — que nos olvidemos del propio Señor y de aquellos por quienes Él murió. La contemplación que no lleva al deber "no tiene provecho". Estudiamos para servir, no en lugar de servir.

Parte IV — Efesios 2:13-18: de lejos a cerca, de dos a uno

"Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación;" (Efesios 2:13-14)

El pasaje entero se mueve por pares de opuestos que Cristo reconcilia: lejos y cerca (vv. 13, 17); ambos pueblos y uno solo (v. 14); dos y un nuevo hombre (v. 15); enemistad y paz (vv. 14-16); y, en el cierre, ambos con acceso al Padre en un mismo Espíritu (v. 18).

Y fíjate quién domina el párrafo: Él. Él es nuestra paz, Él hizo de ambos pueblos uno, Él derribó la pared, Él abolió la enemistad, Él creó al nuevo hombre, Él reconcilió, Él vino y anunció las buenas nuevas. La unidad de judíos y gentiles no es conquista humana, no es fruto del diálogo y no es tolerancia bien administrada. Es obra de una Persona.

1) Lejos y cerca, y la pared

En el vocabulario judío de la época, "los de lejos" eran los gentiles y "los de cerca", Israel. La distancia no era geográfica; era de pacto.

La pared intermedia de separación es una expresión rara. La mayoría de los comentaristas ve en ella una alusión a la balaustrada del templo de Jerusalén, que separaba el atrio de los gentiles de las áreas internas, con inscripciones en griego y latín que amenazaban de muerte al extranjero que la cruzara — placas que la arqueología encontró, y que hoy están en museos. Y hay un detalle que estremece: Pablo escribe a Éfeso, y fue por causa de un efesio, Trófimo, que había sido acusado de violar justamente esa barrera (Hechos 21:29). El muro que casi le costó la vida es el muro que él anuncia derribado.

Aplica esto sin rodeos en la clase: toda iglesia construye paredes que el texto ya demolió. Pared de clase social, de escolaridad, de acento, de antigüedad en la iglesia, de familia tradicional contra recién llegado. Cristo no reformó la pared ni puso una puertita en ella. La derribó.

2) El versículo que la lectura incluye y casi nadie explica

"Y vino, y anunció la paz á vosotros que estabais lejos, y á los que estaban cerca:" (Efesios 2:17)

Aquí está el punto más alto de la lección, y comienza con un problema real.

El sujeto de la frase es Cristo: Él vino y anunció las buenas nuevas de paz a los que estaban lejos — los gentiles. ¿Pero cuándo hizo eso Jesús? En su ministerio terrenal, Él fue explícito al declarar que no había sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel (Mateo 15:24). Él no predicó en Éfeso, en Corinto ni en Roma. Los gentiles que estaban lejos nunca oyeron la voz física de Jesús de Nazaret. Y, sin embargo, Pablo escribe a gentiles de Éfeso que Él vino y les anunció la paz a ellos.

Solo hay una respuesta, y cambia la manera de mirar la propia boca: Cristo predicó a los que estaban lejos por la boca de la Iglesia. Cuando Pablo entró en Éfeso y abrió la boca, quien evangelizaba era Cristo.

La Escritura confirma esa identificación de modo impresionante. Saulo iba a Damasco a prender cristianos, y la voz del cielo no preguntó por qué perseguía a su iglesia, sino por qué lo perseguía a Él (Hechos 9:4). Jesús se identifica con los suyos al punto de que tocarlos a ellos es tocarlo a Él. Y, si la identificación vale para el dolor, vale para el habla. Fue por eso que Pablo pudo escribir que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros (2 Corintios 5:20). Los estudiosos de Efesios llegan a la misma conclusión al analizar el versículo: Cristo predicó ese mensaje de paz por medio de los apóstoles.

El misionero, entonces, no es quien habla sobre Cristo desde lejos. Es la boca por la cual Cristo sigue llegando.

אב En el hebreo — Isaías 57:19 y el verbo de Génesis 1 en la boca del predicador

Pablo no inventó la expresión sobre los que estaban lejos y los que estaban cerca. Está citando a Isaías, casi palabra por palabra. Y el versículo entero del profeta dice: "Crío fruto de labios: Paz, paz al lejano y al cercano, dijo Jehová; y sanarélo." (Isaías 57:19)

El verbo traducido por crear es bara' — exactamente el de Génesis 1:1, cuando en el principio creó Dios los cielos y la tierra. En todo el Antiguo Testamento ese verbo tiene un único sujeto posible: Dios. Ningún hombre bara' cosa alguna; es la palabra reservada para la creación a partir de la nada.

La consecuencia es enorme. Dios declara que Él mismo crea el fruto de los labios que anuncia paz a los de lejos y a los de cerca. Hasta las palabras del predicador son creación divina. Eso quita de nuestra cuenta el peso de tener que ser elocuentes — y pone en nuestra cuenta la responsabilidad de abrir la boca, porque la palabra que Dios crearía solo existe si alguien la dice.

3) El acceso

"Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre." (Efesios 2:18)

La palabra traducida por acceso es rara y venía del mundo de la corte: era el derecho de ser introducido a la presencia de un rey, el privilegio que un cortesano concedía a quien podía acercarse al trono.

Nota la estructura del versículo: por Cristo, al Padre, en un mismo Espíritu — trinitaria en la forma e igualitaria en el alcance. Ambos tienen el mismo derecho de acercamiento. No existe fila preferencial en el Reino, ni sala VIP, ni intermediario humano. Y el resultado viene en el versículo siguiente: "Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;" (Efesios 2:19)

Alguien que nunca pisó una iglesia tiene, en Cristo, el mismo acceso que el creyente de cuarenta años en la congregación. Quien entiende esto evangeliza sin aires de superioridad — porque descubrió que también entró por la puerta de gracia.

La reconciliación en Cristo reúne a judíos y gentiles en un solo pueblo, con acceso al Padre en un mismo Espíritu.
La reconciliación en Cristo reúne a judíos y gentiles en un solo pueblo, con acceso al Padre en un mismo Espíritu.

Parte V — Misión y el fin: el Texto Áureo leído con cuidado

El Texto Áureo vincula la misión con el fin: "Y á todas las gentes conviene que el evangelio sea predicado antes." (Marcos 13:10) El paralelo en Mateo es explícito en cuanto a la consecuencia: "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin." (Mateo 24:14)

Dos cautelas, y el maestro necesita las dos.

Primera: el texto no autoriza la idea de que la Iglesia "acelera" el regreso de Cristo por esfuerzo propio. Ya se han levantado muchas campañas sobre esa confusión, como si las misiones fueran un botón que fuerza la mano de Dios. Lo que los dos versículos afirman es que la proclamación universal precede al fin en el plan divino — no que nosotros controlemos el calendario. Las misiones no son regateo, no son meta y no son cuota. Nadie compra nada de Dios con número de almas, y nadie sale de una clase de Escuela Dominical (EBD) debiendo algo que solo se paga con estadísticas. Predicamos por obediencia y por amor a quien todavía no ha oído.

Segunda: el "es necesario" es más fuerte de lo que parece. La palabra griega allí es la misma que el Nuevo Testamento usa para la necesidad divina en las predicciones de la pasión — aquello que "convenía" que sucediera. La misión pertenece al mismo orden de necesidad que la cruz. No es opcional para la Iglesia porque no fue opcional en el plan de Dios.

Y la revista insiste, con razón, en que la misión "no es tarea exclusiva de líderes, sino responsabilidad de toda la Iglesia" (Romanos 10:13-15; 1 Pedro 2:9), cerrando con la exhortación a Timoteo de que predique la palabra y que inste a tiempo y fuera de tiempo (2 Timoteo 4:2). Vale destacar ese a tiempo y fuera de tiempo: en el original, es "en ocasión oportuna e inoportuna" — cuando hay apertura y cuando no la hay. La misión no espera el momento favorable; lo crea.

Dos notas de traducción que ayudan al maestro. En 1 Pedro 2:9, donde las traducciones difieren en el término empleado para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable, la palabra griega apunta a los hechos excelentes, los atributos gloriosos de Dios: el sacerdocio de todos los creyentes no es solo acceso, es encargo de anuncio. Y en Isaías 52:7, donde las versiones también varían al describir cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas y publica la paz, la palabra para paz es la misma que Isaías repetirá en el capítulo 57 — y que Pablo tomará en Efesios 2:17. El hilo es uno solo, del profeta al apóstol y a tu conversación del lunes.

Parte VI — Cuando la iglesia casi decidió que la misión no continuaba

El título de esta lección es "La misión continúa en nosotros". Pues hubo un tiempo, y no fue corto, en que buena parte de la iglesia evangélica leyó la Gran Comisión y concluyó lo contrario.

Después de la Reforma, se volvió común entre teólogos protestantes entender que la orden de Mateo 28 había sido dada a los apóstoles y cumplida por ellos en su propia generación, de modo que ya no obligaba a la iglesia. El énfasis recaía en reformar la iglesia existente, y las misiones transculturales fueron, por cerca de dos siglos y medio, obra sobre todo de católicos y de grupos como los moravos.

Fue necesario que un zapatero inglés, William Carey, publicara en 1792 un libro entero — una investigación sobre la obligación de los cristianos de usar medios para la conversión de los paganos — solo para probar que la orden seguía vigente. De ese libro nació el movimiento misionero moderno. La misión casi no "continuó en nosotros".

Guarda la lección de método, porque es mayor que el episodio: una iglesia entera puede leer un texto con sinceridad y equivocarse — y lo que corrige el error no es la mayoría ni la tradición, es volver a lo que está escrito. Si sucedió con aquella generación, puede suceder con la nuestra.

Tres voces más, en orden cronológico:

  • Juan Crisóstomo, en las homilías sobre Mateo, se detiene en la promesa de Jesús de estar con ellos y observa que no promete su presencia solo a los once, sino a todos los que vendrían después — porque los once no podrían vivir hasta el fin del mundo. Ya en el siglo IV la lectura era de continuidad.
  • Agustín trata la unidad de judíos y gentiles de Efesios 2 como figura de la piedra angular que une dos paredes que vienen de direcciones opuestas. Cristo es la piedra del ángulo en que los dos muros se encuentran.
  • Juan Wesley, en una carta de 1739, cuando le negaban púlpitos, escribió la frase que atravesó los siglos: veo al mundo entero como mi parroquia. Es la respuesta wesleyana a la lectura restrictiva de la Comisión — y es herencia directa de nuestra familia teológica.

Y el pentecostalismo nació misionero. Del avivamiento de la Calle Azusa, en 1906, salieron misioneros hacia decenas de países en pocos años, y fue de ese impulso que dos suecos, Daniel Berg y Gunnar Vingren, llegaron a Belém do Pará en 1910 y fundaron las Asambleas de Dios en Brasil al año siguiente. Nuestra propia iglesia es fruto de alguien que entendió Hechos 1:8 como orden vigente. Estás sentado en esta clase porque la misión continuó en alguien.

Nota de método: leer a los antiguos, a los reformadores y a los padres de nuestro movimiento no es apelar a la autoridad humana. La Escritura gobierna; los intérpretes ayudan.

Parte VII — Errores comunes de interpretación

  1. "El mandamiento principal es 'id'." La gramática muestra que el único imperativo es hacer discípulos; ir, bautizando y enseñando son participios. El énfasis no está en desplazarse, sino en formar seguidores de Cristo dondequiera que uno esté. Eso no disminuye las misiones transculturales; corrige la idea de que quien no viaja no cumple la Comisión.
  2. "La Gran Comisión fue dada solo a los apóstoles y ya se cumplió." Fue la lectura de buena parte de la teología protestante por cerca de dos siglos y medio. Pero la promesa que acompaña a la orden va hasta el fin del mundo — plazo que sobrepasa a la generación apostólica — y la Iglesia es enviada como el Hijo fue enviado (Juan 20:21). La orden permanece.
  3. "La fórmula trinitaria de Mateo 28:19 fue añadida después." Todos los manuscritos griegos y todas las versiones antiguas traen la fórmula, y la Didaché ya la usa hacia fines del siglo I. Las citas abreviadas de Eusebio son resumen de autor, no variante textual.
  4. "Quien duda no puede servir." El grupo comisionado en el monte incluía a personas que dudaban (Mateo 28:17), y Cristo se acercó a ellas y las comisionó. La duda es flaqueza, no virtud — pero no es criterio de exclusión. La certeza vino en el camino, con el Espíritu.
  5. "Poder y autoridad son la misma cosa." Mateo 28:18 habla de autoridad (exousia, el derecho de actuar); Hechos 1:8 habla de poder (dynamis, la capacidad de actuar). La confusión genera dos defectos: quien ejerce autoridad sin el poder del Espíritu se vuelve autoritario; quien busca poder sin sumisión a la autoridad de Cristo se vuelve fanático.
  6. "La misión es para quien tiene don de evangelismo." Efesios 2:17 dice que Cristo evangelizó a los que estaban lejos — por la boca de la Iglesia entera, no de especialistas. E Isaías 57:19 afirma que Dios crea el fruto de los labios de quien anuncia paz. La calificación nunca fue el talento; fue la disponibilidad.
  7. "La Iglesia apresura el regreso de Cristo predicando más." Marcos 13:10 y Mateo 24:14 afirman que la proclamación universal precede al fin en el plan de Dios — no que la Iglesia controle el calendario divino. Predicamos por obediencia y amor, no para manipular el reloj escatológico.
  8. "Si yo no evangelizo, la sangre de aquella persona está en mis manos, así que vivo en deuda." Cuidado con ese atajo. La Escritura exige fidelidad, no resultado: nadie salva a nadie, y la conversión es obra del Espíritu sobre una persona que responde. La urgencia de la misión está motivada por el amor y la obediencia — cuando se vuelve culpa crónica, produce un creyente exhausto y un evangelismo agresivo, y ninguno de los dos está en el texto.

Cristo en la lección — lo que quedó para que la Iglesia hiciera

Suma todo lo que los tres textos dicen sobre la misión y mira lo que queda para nosotros.

La autoridad es de Cristo — toda potestad le fue dada. El poder es del Espíritu — recibirían el poder del Espíritu Santo. La voz es de Cristo — Él anunció las buenas nuevas de paz a los que estaban lejos, por la boca de la Iglesia. Hasta las palabras del predicador son creación divina — Dios mismo crea el fruto de los labios. La certeza no era requisito — algunos dudaban. El equipo estaba incompleto — eran once. El lugar era periférico — un monte en Galilea.

Lo que aquella gente aportó fue una sola cosa: fue al monte que Él señaló.

La única contribución humana en la mayor misión de la historia fue la disponibilidad. Es exactamente por eso que nadie está eximido de ella — y exactamente por eso que nadie necesita creerse grande para servir. Y el Cristo que comisionó a gente vacilante es el mismo que prometió estar con ellos todos los días: la misión no depende del tamaño de quien va, porque quien va nunca va solo.

El arco del trimestre — las trece lecciones de "La Iglesia de los Gentiles"

Esta última lección cierra un recorrido. Vale poner las trece lado a lado para que la clase vea el diseño entero: la gracia salió del centro, atravesó el mundo y llegó hasta aquí.

Lección Texto Lo que hizo la gracia
1 Hechos 13 Cruzó la frontera: Antioquía envía a Bernabé y a Saulo
2 Hechos 14 Abrió la puerta de la fe a los gentiles
3 Hechos 15 Rechazó enmiendas: el concilio y la salvación solo por la gracia
4 Hechos 16 Guió más allá de las fronteras: Filipos, Europa
5 Hechos 17 Enfrentó a los filósofos en Atenas
6 Hechos 18 Bastó en Corinto
7 Hechos 19 Prendió fuego en Éfeso
8 Hechos 20 Se despidió en Mileto: comprados, herederos, ofrenda
9 Hechos 21–22 Fue arrestada en Jerusalén: el testimonio aplazado y publicado
10 Hechos 24 Fue juzgada en Cesarea: el preso era el único libre
11 Hechos 27 Naufragó: la promesa era segura y los medios no eran opcionales
12 Hechos 28 Llegó a Roma: sin impedimento alguno
13 Mateo 28; Hechos 1; Efesios 2 Continúa en nosotros: la orden dada a un grupo que todavía dudaba

Aplicación — cuatro puntos para la vida de la clase

1. Cristo comisiona a quien todavía duda. La certeza no vino antes de la obediencia; vino en el camino. Quien espera a que se acabe la duda para servir va a morir esperando. La fe nunca fue ausencia de preguntas — es la decisión de obedecer con ellas en la mochila. Para reflexionar: ¿qué dejarías de postergar hoy si supieras que Dios no exige certeza absoluta para usar a alguien?

2. Ni la autoridad ni el poder son tuyos. "No soy digno" — la autoridad es de Él. "No soy capaz" — el poder es del Espíritu. Fíjate que ninguna de las dos excusas habla del perdido; las dos hablan de ti. Para reflexionar: ¿cuál de las dos es la tuya, y hace cuánto tiempo te escondes detrás de ella?

3. Acércate a quien duda. Ante un grupo con dudas, Jesús se acercó más, y Mateo ni siquiera nombró a quien vaciló. Nosotros hacemos lo contrario: etiquetamos, cuchicheamos, exponemos. Hay alguien tambaleándose en tu clase o dentro de tu casa que necesita acercamiento, no retroceso. Para reflexionar: ¿de quién te alejaste justo cuando esa persona más necesitaba que te acercaras?

4. Cuando tú hablas, Él habla. Si Cristo evangelizó a los que estaban lejos por la boca de la Iglesia, tu conversación en la puerta y tu audio para el pariente son la continuación de su venida — y las propias palabras son creadas por Dios. Eso da valor, porque no depende de tu talento. Y da responsabilidad, porque, cuando te callas, alguien que estaba lejos no oye la voz que ya iba en camino. Para reflexionar: ¿quién, en tu calle o en tu familia, todavía está "lejos" — y hace cuánto tiempo espera que la voz de Cristo llegue por tu boca?

Y, al final de todo, la pregunta del profeta sigue en el aire, del mismo modo en que estaba: a quién enviará el Señor, y quién irá por nosotros (Isaías 6:8). La respuesta es tuya.

Oración final

Señor, tú que subiste al monte señalado y encontraste allí un grupo incompleto, con un lugar vacío y con gente que aún dudaba, gracias por no haber esperado a que estuviéramos listos. Si hubieras esperado, nadie aquí habría sido llamado.

Perdónanos por las dos excusas, Padre. Por la que dice "yo no soy digno", cuando la autoridad siempre fue tuya. Y por la que dice "yo no soy capaz", cuando el poder siempre fue de tu Espíritu. Quítanos de la boca las palabras que solo hablan de nosotros mismos, y pon en ellas el nombre de tu Hijo.

Enséñanos, Señor, a acercarnos a quien tambalea. Tú te acercaste a los que dudaban en vez de alejarte de ellos; danos ese mismo movimiento dentro de casa, dentro de la clase y dentro de la iglesia. Y guárdanos de transformar tu orden en exigencia, en número o en regateo: no queremos comprar nada de ti, queremos obedecerte por amor a quien aún no ha oído.

Abre nuestra boca donde vivimos, Padre. En nuestras calles, en nuestro trabajo, en nuestra propia familia. Tú prometiste crear el fruto de los labios de quien anuncia paz — entonces crea en nosotros esa palabra, porque solos no tenemos ninguna que sirva.

Y gracias, Señor, por cada uno que no se detuvo. Por los que cruzaron el mar, por los que vinieron a esta tierra, por los que entraron en nuestra casa con una Biblia bajo el brazo cuando nosotros aún estábamos lejos. La misión continuó en ellos, y por eso nosotros existimos. Que no se detenga ahora. Tú prometiste estar con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo — y es solo por eso que nos atrevemos a ir. En el nombre de Jesús, a quien fue dado todo el poder en el cielo y en la tierra. Amén.

Soli Deo Gloria — la Escritura gobierna; todo lo demás, de rodillas.

Preguntas frecuentes sobre esta lección

¿La Gran Comisión fue dada solo a los apóstoles y ya fue cumplida por ellos?+

No, y la propia frase de Jesús cierra esa puerta. La orden viene unida a una promesa con plazo: "Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén." (Mateo 28:20). Ninguno de los once vivió hasta la consumación de nada — por lo tanto, la promesa pasa por encima de aquella generación, y la orden que la acompaña también. Suma a esto el modo en que la Iglesia es enviada: "Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz á vosotros; como me envió el Padre, así también yo os envío." (Juan 20:21). Conviene que el maestro sepa que esa lectura restrictiva no es un invento de internet: durante cerca de dos siglos y medio después de la Reforma, buena parte de la teología protestante lo entendió exactamente así — que Mateo 28 obligaba a los apóstoles y a nadie más. Fue necesario que un zapatero inglés, William Carey, publicara en 1792 un libro entero defendiendo lo contrario para que el movimiento misionero moderno comenzara. La misión casi no continuó en nosotros. Vale recordar esto antes de tratar la orden como un asunto zanjado.

Si la Comisión vale para todo creyente, ¿entonces quien no puede viajar está en falta con Dios?+

No lo está. Fíjate en la frase griega detrás de la traducción: hay un único verbo de mandato en Mateo 28:19, 20 — hacer discípulos — y tres verbos auxiliares que lo rodean: yendo, bautizando, enseñando. El centro de la orden no es desplazarse; es formar seguidores de Cristo. El ir describe la circunstancia: al ir, adonde vayan, en el camino por el que la vida ya los lleva a ustedes. Esto no disminuye en nada las misiones transculturales — la revista tiene razón al insistir en que la Iglesia debe sostener, enviar e ir, y son tres lugares en la misma obra, no tres categorías de santidad. Lo que se corrige es la idea de que quien se queda no cumple la Comisión. La persona postrada en cama que habla de Cristo a quien entra en la habitación está haciendo discípulos. Y vale decir lo contrario también, porque es la tentación más común: "yo evangelizo con mi ejemplo" suele ser una excusa para nunca abrir la boca. Hacer discípulos incluye enseñar, y enseñar exige palabra.

Mateo 28:17 dice que algunos dudaron. ¿Quien tiene dudas puede servir a Dios?+

Puede — y es exactamente eso lo que el texto registra. "Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban." (Mateo 28:17). Adoración y duda en la misma frase, en el mismo grupo, en el mismo instante. Y el versículo siguiente dice que Jesús se acercó y habló con ellos: ante la vacilación, Él se aproximó. La palabra que Mateo usa para dudar solo aparece una vez más en todo el Evangelio, cuando Pedro se hunde en el mar y oye: "Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?" (Mateo 14:31). En las dos ocasiones, la reacción de Cristo ante la duda fue acercarse más — en el mar, extendiendo la mano; en el monte, aproximándose. Ahora, cuidado con el paso siguiente, porque ahí es donde mucha gente resbala: el texto no elogia la duda ni la transforma en virtud. Se registra como debilidad, no como madurez. Lo que se enseña aquí es que Cristo no usa la duda como criterio de exclusión — Él llama a gente vacilante y después la fortalece. Quien hace de su propia duda una bandera se quedó en el versículo 17 y nunca llegó al 18.

¿Cuál es la diferencia entre el "poder" de Mateo 28:18 y el "poder" de Hechos 1:8?+

Son dos palabras diferentes en el original, y confundirlas causa estragos. En Mateo 28:18 — "Y llegando Jesús, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra." (Mateo 28:18) — la palabra es exousia: autoridad, el derecho legítimo de actuar y de mandar. Es vocabulario de juez y de gobernante, no de fuerza bruta. En Hechos 1:8 — "Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra." (Hechos 1:8) — la palabra es dynamis: capacidad, fuerza para realizar; de ella vienen "dínamo" y "dinámica". La diferencia es sencilla de ilustrar: un agente de tránsito tiene autoridad para detener un camión con la mano levantada, y ninguna fuerza para detenerlo con el brazo; un hombre muy fuerte tiene fuerza para empujar el camión, y ninguna autoridad para mandarlo parar. Cristo tiene los dos. Y mira el detalle que resuelve la vida del creyente tímido: la Iglesia recibe los dos desde fuera. La autoridad es de Cristo, el poder es del Espíritu. Cuando ocurre la confusión, aparecen los dos defectos que conocemos: quien ejerce "autoridad" sin el poder del Espíritu se vuelve autoritario, y quien busca "poder" sin sumisión a la autoridad de Cristo se vuelve fanático.

Efesios 2:17 dice que Cristo anunció la paz a los que estaban lejos. ¿Cuándo les predicó Él a los gentiles?+

Esa es la pregunta más interesante de la lección, y tiene respuesta. En el ministerio terrenal, Jesús fue explícito: "Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel." (Mateo 15:24). Él no predicó en Éfeso, en Corinto ni en Roma; los gentiles que estaban lejos nunca oyeron la voz física de Jesús de Nazaret. Y, sin embargo, Pablo escribe a gentiles de Éfeso que Él vino y les anunció la paz (Efesios 2:17). Solo hay una salida, y es gloriosa: Cristo predicó a los distantes por la boca de la Iglesia. Cuando Pablo entró en Éfeso y abrió la boca, quien estaba evangelizando era Cristo. La Escritura confirma esa identificación de un modo que estremece: Saulo iba a Damasco a prender cristianos, y la voz del cielo no preguntó "¿por qué persigues a mi iglesia?" — preguntó: "Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" (Hechos 9:4). Si Jesús se identifica con los suyos hasta el punto de que el dolor de ellos es el dolor de Él, el hablar de ellos también es el hablar de Él. Por eso Pablo pudo escribir: "Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio nuestro; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios." (2 Corintios 5:20). El misionero no es quien habla sobre Cristo desde lejos; es la boca por la cual Cristo sigue llegando.

¿Marcos 13:10 significa que la Iglesia apresura el regreso de Jesús si predica más?+

No. El Texto Áureo dice: "Y á todas las gentes conviene que el evangelio sea predicado antes." (Marcos 13:10), y el paralelo en Mateo completa: "Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin." (Mateo 24:14). Los dos afirman que la proclamación universal viene antes del fin en el plan de Dios. Ninguno de los dos dice que la Iglesia controla el reloj, y es importante decir esto con todas las letras, porque ya se han predicado muchas campañas sobre esa confusión — como si las misiones fueran un botón que apretamos para forzar la mano de Dios. No lo es. Las misiones no son regateo, no son meta y no son cuota. Predicamos por obediencia y por amor a quien aún no ha oído, no para adelantar el calendario. Una observación ayuda a sentir el peso del versículo: la expresión de necesidad en Marcos 13:10 es la misma palabra que el Nuevo Testamento usa cuando dice que el Hijo del hombre debía sufrir. La misión pertenece al mismo orden de necesidad que la cruz. No es opcional para la Iglesia porque no fue opcional en el plan de Dios.

Adultos

3.º trimestre