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Papá Dios hizo a los hermanos

Lección 6 · 3.º trimestre 2026 · 26/07/2026 · 4 min de lectura

Por Equipe Marcas Editora

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Texto áureo

“Y nosotros tenemos este mandamiento de él: Que el que ama á Dios, ame también á su hermano.” (1 Juan 4:21, RVR1909) · Leer en la Biblia

Marta, María y Lázaro eran tres hermanos que amaban a Jesús y lo recibieron en casa. La clase le muestra al bebé que Papá Dios dio a los hermanos como un regalo, para que se amen.

La clase de Cuna de esta semana trata sobre una casa llena de amor. Marta, María y Lázaro eran tres hermanos, y a Jesús le gustaba estar con ellos. La verdad que los pequeñitos se llevan a casa es sencilla: Papá Dios dio a los hermanos como regalo, para que se amen.

No todo niño tiene hermanos en casa — habla siempre de hermanos y de primitos, amiguitos y de los hermanitos de la iglesia, para que nadie se quede afuera. Y recuerda: el niño pequeño no asiste a una clase, alterna momentos. De cinco a diez minutos por momento.

I — Bienvenida y el versículo

Recibe a cada familia con alegría y llama al bebé por su nombre. Salón limpio, ventilado, piso blando, nada pequeño al alcance de la boca.

Después, el versículo. Con el bebé en brazos, deja que sostenga la Biblia infantil y recita despacio: que ame también a su hermano (1 Juan 4:21). Con los de 1 y 2 años, pon la Biblia en la manita de cada uno y repite la frase tres veces, siempre igual. Y di con voz suave: "El hermano juega junto. El hermano comparte. Es bueno tener un hermano."

II — La historia: Marta, María y Lázaro

Reúne al grupito en el rincón de la Biblia, con la lámina en la mano. Cuéntala así:

"¡Mira! Marta. María. Ellas son hermanas. Y tenían un hermano: Lázaro. ¿Vamos a decir hola? ¡Hola, Marta! ¡Hola, María! ¡Hola, Lázaro!

Ellos vivían en la misma casa. Se amaban. ¡Y amaban a Jesús!

Un día, Jesús fue a visitar su casa. ¡Qué alegría! María se sentó cerquita para escuchar. Marta cuidó de la comida y se quedó cansadita. Jesús habló con cariño con ella: estar cerca de Él es lo mejor de todo.

Papá Dios dio a los hermanos como regalo. Para amar. Para jugar juntos, sin pelear."

❤ Para el corazón del niño. ¿Tienes hermano? ¿Tienes primito? ¿Tienes amiguito? Todos ellos son regalos de Papá Dios para ti. ¡Y tú también eres un regalo para ellos!

III — Cantar, jugar y merendar juntos

Alabanza. Canta un cántico sencillo del himnario infantil de tu iglesia sobre que la familia es un regalo de Dios. Con el bebé pequeño, mécelo despacio; con el bebé que ya sostiene el cuello, bate palmitas tomando sus manitas.

Juego. Arma la casita al ras del suelo: cojines alrededor y una sábana extendida sobre una mesita baja y estable — nunca sobre sillas, que se vuelcan —, con los lados abiertos y nada suelto encima de la cabeza del bebé. Quédate al lado todo el tiempo y repite: "En casa jugamos con el hermano. Quien hizo a tu hermano fue Papá Dios."

Merienda. Frutas blandas, cortadas en trozos pequeños, con el consentimiento de los padres y revisando la ficha de alergias. Nada de palillos con punta.

Actividad. Con los bebés, mece su cuerpecito suavemente, diciendo bajito: "Papá Dios hizo a los hermanos." Con los de 1 y 2 años, usa la hoja de actividades con pegamento en barra y pedazos grandes de papel de colores — nada más pequeño que la palma de la mano del niño. No uses fideos, granos, botones, cuentas ni ninguna pieza pequeña en Cuna: a esta edad todo va a la boca, y el riesgo de atragantamiento es real. El maestro se queda al lado durante toda la actividad.

Cristo en la lección

Jesús entró en aquella casa y amó a aquellos tres hermanos. Él es el Amigo que nos enseña a amar (Juan 13:34). Al decirle al bebé "ama a tu hermano", plantamos la semilla del amor que vino del Señor: nosotros amamos porque Él nos amó primero (1 Juan 4:19). Y, en la iglesia, Él nos hace hermanos a todos nosotros.

Aplicación práctica

Repite mucho, y siempre igual. La misma frase corta: "el hermano es un regalo de Papá Dios."

Elogia en el momento justo. Cuando el niño entregue un juguete, celebra en el acto: "¡Qué lindo! ¡Amaste a tu amiguito!"

Oren en familia. Una frase corta, cada noche, en la voz del padre o de la madre.

Oración final

Papá Dios, gracias por los hermanos, por los primitos y por los amiguitos. Gracias porque en tu iglesia nadie se queda solo. Enseña a cada niño de este saloncito a amar y a compartir. En el nombre de Jesús, amén.

Soli Deo Gloria — la Escritura gobierna; todo lo demás, de rodillas.

Preguntas frecuentes sobre esta lección

¿Cómo enseñar a un bebé a amar a su hermano?+

Mediante la repetición cariñosa y el ejemplo. Usa frases cortas y siempre iguales — 'el hermano es un regalo', 'los hermanos juegan juntos' — y elogia cuando entregue un juguete.

¿Qué hacer cuando los hermanos pelean?+

Sepáralos con calma, sin gritar. Nombra el sentimiento ('te enojaste'), muestra el camino ('vamos a jugar juntos') y elógialos cuando hagan las paces.

¿Cómo hablar de Dios a un niño de 2 años?+

Frases muy cortas, concretas, con mucha repetición. Usa imágenes grandes, gestos, música y el nombre del niño. El afecto del maestro es parte de la enseñanza.

¿Y el niño que no tiene hermanos — cómo incluirlo?+

Amplía la palabra 'hermano': tiene primitos, amiguitos y los hermanitos de la iglesia. Llama a la clase 'hermanos del salón'. Nadie sale sintiendo que quedó fuera.

Bebés

3.º trimestre